Adaptación y estandarización en los test psicológicos

Es importante en el ejercicio de nuestra profesión como psicólogos conocer y hacer uso de las pruebas correctas y válidas. En este sentido, los términos “validación” y “estandarización” cobran importancia.

Comparto aquí una reflexión al respecto:

El evaluador optimiza el proceso de aplicación, maneja los instrumentos, conoce los fundamentos teóricos, respeta los aspectos éticos de su disciplina y tiene claros los conceptos de adaptación, validación y estandarización de pruebas, los resultados que se obtendrán de dicha evaluación serán válidos, confiables y permitirán seguir de forma segura el proceso que requiere el evaluado.

Entiéndase por validación a las adaptaciones y modificaciones estadísticas y de estructura de las pruebas psicológicas efectuadas en un país o lugar determinado. Como es lógico, las validaciones se basan en un instrumento originado y a su vez validado en otro contexto.

La estandarización, por su parte, se refiere a los instrumentos construidos con base en la cultura y contexto en el cual se aplicará el instrumento.

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MALO SALAVARRIETA, DIANA ALEJANDRA (2008). LA MEDICIÓN EN PSICOLOGÍA COMO HERRAMIENTA Y COMO REFLEXIÓN ÉTICA EN EL EJERCICIO DEL PSICÓLOGO. Psicogente, 11(19),46-51.[fecha de Consulta 26 de Julio de 2021]. ISSN: 0124-0137. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=497552139005

De pacientes y clientes a usuarios

Tradicionalmente se han usado de forma predominante, dos expresiones con las que se ha identificado a las personas que se relacionan con un psicólogo en función del papel que desempeñan (muchas veces contra su voluntad) dentro del consultorio. Nos referimos a las palabras paciente y cliente.

La mayoría de los psicólogos que participamos en Psicologoz.com constituimos un núcleo de atención psicológica múltiple que atiende quienes denominamos usuarios de los servicios de psicología.

En nuestro núcleo no compartimos la idea de que tú, una persona como nosotros o cualquier otra, sea identificado como paciente por dos razones.

La primera es porque en nuestras continuas interacciones con quienes atendemos en consulta, hemos aprendido que los seres humanos, en consonancia con la teoría de la terapia que practicamos (vertientes de la Terapia Cognitivo Conductual), tienden a autoeqtiquetarse y a actuar en consecuencia de esa etiqueta; en este sentido, un ejemplo muy común lo tenemis cuando un individuo es diagnosticado con un trastorno de depresión (por un profesional o por él mismo) y que consiguientemente actúa como un depresivo. 

La segunda razón que nos lleva a no identificar a quienes atendemos con el término paciente, es que dicha expresión se asocia con el modelo biomédico (el de la medicina) en el que se concibe a las personas en las condiciones dicotómicas de enfermo o sano. De acuerdo a esto, quienes están sanos no requieren atención médica y quienes asisten a consulta están enfermos y se convierten de esta manera en pacientes del médico. El modelo biomédico equipara los problemas psicológicos a las enfermedades físicas sin discriminar su intensidad o dimensión. De esta manera quien tiene un problema psicológico, cuando acude al psicólogo se convierte así en paciente del profesional que tiene la responsabilidad de curarle de ese problema (aunque esa “enfermedad” sea, por ejemplo, dificultad en decidir sobre qué carrera elegir).

De la misma manera, tampoco estamos de acuerdo en identificarte genéricamente como cliente. Esto, debido a que el término cliente hace énfasis en el factor económico que vincula a un vendedor con un comprador, en una relación en que subyace la idea de que lo que más importa del cliente es su dinero. Nosotros creemos que aunque el dinero es importante, no es el factor principal que vincula a un psicólogo con quien acude su consultorio.

 

Como ya habrás deducido, nosotros ponemos especial cuidado a los detalles y esa es una de las características definitorias de nuestro centro, uno de nuestros Valores como se dice en el argot organizacional.

Creemos que la palabra es el vínculo más significativo entre el terapeuta y su visitante y que cada expresión o término en este contexto,  influye y a veces define la forma como se realiza esa conexión intersubjetiva llamada relación terapéutica.

Por ello, al igual que muchos psicólogos de orientación sistémica hemos elegido identificar a nuestros visitantes con la palabra usuario. Un USUARIO de los servicios psicológicos que nuestro núcleo ofrece es concebido como una persona con potencialidades, que en libertad elige contarle a un desconocido parte de su vida con la esperanza de que este desconocido que tiene una formación específica para ello, le acompañe en la resolución de sus problemas, pero que deja muy claro que es el mismo usuario quien tiene la responsabilidad principal de resolver esos conflictos.

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En Psicologoz.com te identificamos a ti y a otras personas que nos visitan como Usuarios con la intención de crear a partir del discurso una relación en la que se proporcione alta autonomía de decisiones al individuo con problemas psicológicos. Una relación no basada en la idea de inferioridad subyacente en el término paciente ni una de interés económico que connota la expresión cliente. Por ello, también nuestros precios son accesibles y se ajustan a las necesidades y posibilidades de los usuarios; y es por ello que no consideramos a los problemas psicológicos como enfermedades mentales y a nosotros mismos no nos llamamos profesionales de la salud mental sino guías, consejeros o terapeutas.

Así que ya lo sabes, cuando visites nuestro núcleo, serás un usuario de alguno de nuestros colegas, con toda la significatividad que ello conlleva.

DEFINICIONES DE MANUAL: Anorexia nerviosa

Es un trastorno de la conducta alimentaria en la que las mujeres, generalmente jóvenes, consumen una cantidad tan escasa de alimento que tienen un aspecto esquelético; aún así tienen miedo a engordar y manifiestan una distorsionada percepción de sí mismas en relación a su peso corporal.

 Durante el proceso diagnóstico de la anorexia nerviosa se solicita la especificación del subtipo (restrictivo o con atracones/purgas), que haya aplicado durante los tres últimos meses. Se diagnostica incluso en niñas y adolescentes.

No es común que las usuarias con anorexia nerviosa tengan una conciencia clara del problema por lo que generalmente son llevadas por los familiares a consulta tras la pérdida significativa de peso. Cuando la persona busca ayuda por su cuenta se debe a los problemas corporales y psíquicos asociados con el hambre.


Referencias:

Asociación Americana de Psiquiatría (APA); (2014); Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed.; Arlington, VA: Editorial Médica Panamericana

Morrison, M.; (2015);  DSM-5: Guía para el diagnóstico clínico; 1ª. Ed.; México, D.F.: El Manual Moderno.

DEFINICIONES DE MANUAL: Discapacidad intelectual 

Llamado también trastorno del desarrollo intelectual (anteriormente Retraso mental), es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por la presencia de dificultades cognitivas que se manifiestan en dos tipos de problemas cuya intensidad puede ser leve, moderada, grave o profunda: 1. Dificultad para razonar, hacer planes, pensar en abstracto, establecer juicios y aprender a partir de los estudios formales o las experiencias de vida.

2. Esta disfunción crea en la persona dificultades para adaptar su comportamiento de manera que pueda convertirse en ciudadano independiente y responsable desde la perspectiva social. Dificultades que se identifican en la comunicación, la interacción social y las habilidades prácticas para la vida.

Para diagnosticar trastorno de Discapacidad intelectual se requiere la aplicación de pruebas clínicas y formales, así como del juicio clínico de un profesional de la salud mental. El diagnóstico puede realizarse en personas de cualquier edad desde los primeros años de vida.

Dependiendo de su intensidad, en mayor o menor medida, afectan al usuario en varias áreas de la vida: familia, escuela, trabajo y relaciones sociales.
Referencias:

Asociación Americana de Psiquiatría (APA); (2014); Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed.; Arlington, VA: Editorial Médica Panamericana

Morrison, M.; (2015);  DSM-5: Guía para el diagnóstico clínico; 1ª. Ed.; México, D.F.: El Manual Moderno.

DEFINICIONES DE MANUAL: Voyeurismo

El voyeurismo es una parafília en la que la persona se excita al observar a alguien que desconoce su presencia mientras esta última se desviste o sostiene actividad sexual. El sujeto manifiesta haber cedido a tal impulso en forma repetida, experimentado tensión o disfunción por ello.

Para diagnosticar trastorno voyeurista, se requiere la presencia de este comportamiento por al menos seis meses o más y la persona tiene al menos 18 años de edad.

La persona manifiesta sentir malestar o discapacidad en el ámbito laboral, educativo, social o personal.



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Referencias:

Asociación Americana de Psiquiatría (APA); (2014); Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed.; Arlington, VA: Editorial Médica Panamericana

Morrison, M.; (2015);  DSM-5: Guía para el diagnóstico clínico; 1ª. Ed.; México, D.F.: El Manual Moderno.

 

LAS PERSONAS CON DEPRESIÓN NO MATAN A OTRAS PERSONAS

Anoche vi en un noticiero nacional la declaración del vocero de Seguridad de Nuevo León Aldo Fasci sobre que el adolescente Federico Guevara Elizondo, el joven de 15 años que disparó contra su maestra y compañeros en un salón del Colegio Americano del Noreste en Monterrey, recibía tratamiento por problemas psicológicos, al parecer “un cuadro depresivo“.

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Foto: Excélsior

Aún no se dice de dónde sacó esa información que en mi opinión debe ser esclarecida o por lo menos contextualizada ya que la población puede inclinarse a pensar que cualquier persona con “un cuadro depresivo” puede con facilidad tomar un arma y meterle una bala a su maestra y luego a sus compañeros.

Este no es el comportamiento ordinario de un usuario con Trastorno Depresivo Mayor cuyas características diagnósticas incluyen la culpa y el autocastigo. Lo que es más frecuente es que alguien con depresión opte por quitarse la vida.

Federico Guevara pudo haber padecido depresión sí, pero como resultado de o conjuntamente con otro trastorno. Y en todo caso, es posible que su depresión presentase elementos psicóticos y habría estado siendo tratado por en Cuadro Esquizoafectivo o una Depresión Psicótica.

La confidencialidad en psicoterapia

Hoy quiero compartir un aspecto muy importante de la relación que como usuario de los servicios psicológicos se aplica a toda persona que acude a consulta con un psicólogo. Se trata de la Confidencialidad de la información que los profesionales de la psicología obtenemos de nuestros participantes y cómo debe manejarse. Lo siguiente es un extracto del apartado de Confidencialidad del Código Ético del Psicólogo que todo usuario debería conocer.

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Dice en el prólogo de este Código Ético que:

 

El psicólogo asume la responsabilidad de actuar, en el desempeño de sus actividades profesionales, académicas y científicas, bajo un criterio rector que es garantizar en todo momento el bienestar de todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que requieran de sus servicios, dentro de los límites naturales de la práctica de la psicología. Por tanto, se adhiere a los principios de:

 

  • Respeto a los derechos y a la dignidad de las personas.
  • Cuidado responsable.
  • Integridad en las relaciones.
  • Responsabilidad hacia la sociedad y la humanidad.

 

 

 

CONFIDENCIALIDAD

ART. 132. El psicólogo tiene la obligación básica de respetar los derechos a la confidencialidad de aquellos con quienes trabaja o le consultan, reconociendo que la confidencialidad puede establecerse por ley, por reglas institucionales o profesionales, o por relaciones científicas, y toma las precauciones razonables para tal efecto.

 

ART. 133. Con el fin de minimizar intrusiones en la privacía, el psicólogo sólo incluye en sus informes escritos u orales, consultarías o asesorías y similares, aquella información pertinente al propósito de dicha comunicación.

 

ART. 134. El psicólogo discute la información confidencial obtenida en relaciones clínicas o de consultoría, o los datos de valoración relativa a pacientes y clientes, ya sean individuos u organizaciones, estudiantes, sujetos o participantes en investigación, supervisados y empleados, únicamente para los propósitos apropiados de tipo científico o profesional, y sólo con las personas clara y adecuadamente relacionadas con dichos asuntos.

 

El psicólogo muestra información confidencial sin consentimiento del individuo, sólo cuando le obligue la ley o cuando ésta lo permita para propósitos válidos tales como:

  1. proveer servicios profesionales necesarios al (la) paciente o al cliente individual u organización,
  2. para obtener consultoría o asesoría profesional apropiada,
  3. para proteger al (la) paciente, cliente u otros, de algún daño, o
  4. para obtener el pago de servicios, en cuyo caso, la información que muestre se limitará al mínimo necesario para lograr dicho propósito.
  5. actuar como psicólogo perito, auxiliar de la administración de la justicia, en cuyo caso proporciona todos los elementos técnicos, científicos y relativos a los resultados de evaluaciones psicológicas para formar la convicción de un juez.

 

ART. 135. Cuando el psicólogo consulta con, o se asesora de otros colegas:

  1. no comparte información confidencial que pueda razonablemente llevar a la identificación de un(a) paciente, cliente, sujeto o participante en investigación, u otra persona u organización con quien tenga una relación de confidencialidad, a menos que haya obtenido el consentimiento previo de la persona u organización, o a menos que el revelar la información confidencial resulte inevitable, y
  2. comparte información sólo en la medida necesaria para lograr los propósitos de la consultoría o asesoría.

 

ART. 136. El psicólogo informa a los participantes en una investigación acerca de la posibilidad de compartir o usar subsecuentemente los datos de investigación identificares personalmente, o de usos futuros no previstos.

 

ART. 137. El psicólogo puede mostrar información confidencial, siempre y cuando cuente con el consentimiento por escrito del (la) paciente o del (la) cliente individual u organización (o de otra persona legalmente autorizada en representación del (la) paciente o cliente), a menos que esté prohibido por la ley.

 

ART. 138. El psicólogo discute con las personas y organizaciones con quienes establece una relación científica o profesional (incluyendo, hasta donde sea posible, menores y sus representantes legales):

  1. los límites relevantes de la confidencialidad, incluyendo límites aplicables a la terapia de grupo, conyugal o familiar, o a la consultoría o asesoría organizacional y,
  2. los usos previsibles de la información generada por sus servicios. A menos que no sea factible o esté contraindicado, la discusión sobre confidencialidad se hará al principio de la relación y durante ésta, conforme lo hagan necesario nuevas circunstancias.

 

ART. 139. El psicólogo obtiene de instituciones anfitrionas u organizaciones la aprobación apropiada antes de conducir la investigación, y proporciona información precisa acerca de sus propuestas investigación. Conduce ésta de acuerdo con el protocolo de investigación aprobado. Antes de conducir investigación (excepto la investigación que incluya sólo encuestas anónimas, observaciones naturales, o investigación similar), el psicólogo establece un acuerdo con los participantes que aclare la naturaleza de la investigación y las responsabilidades de cada parte.

 

 

Fuente:

Sociedad Mexicana de Psicología; (2007); Código Ético del Psicólogo; México; Trillas, (reimp. 2009).

Refranes y proverbios terapéuticos

Existen en el mundo un sinfín de frases célebres, aforismos, refrenes y proverbios que son terapéuticos. Otros muchos, aunque transmiten un mensaje contundente y verdadero hacia algún tema en concreto y reflejan la filosofía de algún individuo o grupo en un momento histórico dado, no ayudan a los usuarios debido frecuentemente a su inherente dogmatismo.

Ejemplos de aforismos que no son terapéuticos  ya que no reúnen las características de la filosofía de la TREC:

  • Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas
  • Al ojo de amo, engorda el caballo
  • Al perro más flaco se le cargan las pulgas
  • Al que madruga, Dios lo ayuda
  • Al que nace para panzón, ni aunque lo fajen de chico
  • Al que nace para tamal, del cielo le caen las hojas
  • La mujer como la carabina, cargada y en una esquina

Los siguientes proverbios populares en español son terapéuticos en términos de la teoría de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) de Albert Ellis. La TREC sostiene que los usuarios de los servicios psicológicos pueden seleccionar y apropiarse de algunos aforismos como estos en su proceso de terapia de manera que les ayude a introyectar las creencias racionales o ideas funcionales que les permitan lograr sus objetivos.

Es recomendable que cada usuario seleccione de esta y otras fuentes, aquellos refranes que mejor describan sus problemas y que las usen según la prescripción de su terapeuta TREC.

Estos proverbios son terapéuticos porque reúnen dos características de la filosofía racional emotiva: 1) Implican una aceptación de hechos frecuentemente inmodificables  y la consecuente adaptación por parte del individuo que de ese insight se deriva y 2) Contienen ideas, creencias y expectativas flexibles, característica fundamental de una mentalidad  no perturbada.

A

  • A Dios rogando y con el palo dando
  • A donde fueres, haz lo que vieres
  • A la fuerza, ni los zapatos entran
  • Agua que no has de beber, déjala correr
  • Al mal paso, darle prisa
  • Al mal tiempo, buena cara
  • Al que no habla, Dios no lo oye
  • Apúntamelo en el hielo
  • Aún no tienes alas y ya quieres volar

C

  • Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente
  • Candil de la calle y oscuridad de su casa
  • Caras vemos, corazones no sabemos
  • Comiendo yo y que el mundo ruede
  • Como te ves, me vi, como me ves, te verás.
  • Cuando el río suena, agua lleva
  • Cuando te toca, aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas
  • Cuando veas la barba de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar

D

  • Dale a la vaca de comer para que te de leche
  • Dios aprieta, pero no ahorca
  • Donde hubo fuego, cenizas quedan
  • Donde manda capitán, no gobierna marinero
  • Donde quiera plancho y lavo y en cualquier mecate tiendo

E

  • El dinero no lo es todo, pero como ayuda
  • El hábito no hace al monje
  • El que con lobos anda, a aullar se enseña
  • El que conoce lo excelente, lo bueno le parece regular
  • El holgazán y el mezquino dos veces andan camino
  • El ignorante grita, el inteligente opina, y el sabio calla
  • El león no es como lo pintan
  • El león cree que todos son de su condición
  • El muerto al pozo y el vivo al gozo
  • El muerto y el arrimado, a los tres días apestan
  • El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija
  • El que con lobos anda, a aullar se enseña
  • El que mucho abarca, poco aprieta
  • El que no corre no alcanza, y el que corre mucho se cae de panza
  • El que no chilla, no mama
  • El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame
  • El que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria
  • El que tiene tienda, que la atienda, y si no, que la venda
  • El que tiene más saliva traga más pinole
  • En gustos se rompen géneros
  • Es mejor arrear al burro, que llevar la leña

L

  • La verdad no peca, pero incomoda
  • Lo cortés no quita lo valiente
  • Lo que no fue en tu año, no es en tu daño
  • La ley es dura, pero es la ley (dura lex, sed lex)

M

  • Manda el que puede y obedece el que quiere
  • Más sabe el diablo por viejo, que por diablo
  • Más Vale pájaro en mano, que ciento volando
  • Más vale prevenir que lamentar
  • Más vale tarde que nunca

N

  • Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre
  • No digas que la burra es pinta/parda, hasta que no tengas los pelos en la mano
  • No hay mal que dure cien años ni cuerpo que los aguante
  • No pidas peras al olmo
  • No por mucho madrugar amanece más temprano
  • No soy monedita de oro para caerle bien a todos
  • No te arrugues, cuero viejo. Que te quiero pa` tambor
  • No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre
  • No todo lo que brilla es oro
  • No le pidas peras al olmo
  • No por miedo a los coyotes no vamos a criar gallinas
  • No vine a ver si puedo, si no porque puedo vengo

O

  • Ora es cuando, chile verde, le has de dar sabor al caldo

P

  • Palo dado, ni Dios lo quita
  • Papelito habla
  • Piedra que rueda no hace moho
  • Primero están mis dientes que mis parientes
  • Primero comer que ser cristiano
  • ¿Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo?

Q

  • Quieres mamar y dar tope

S

  • Si digo que la mula es parda, es porque tengo los pelos en la mano
  • Si el niño es chillón, ¿para qué lo pellizcan?
  • Si no quieres sufrir sinsabores, no tengas amores
  • Sólo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto

T

  • Tanto va el cántaro al agua hasta que se quiebra
  • Tantos años de puta y no saber mover el culo?
  • Todo por servir se acaba… y acaba por no servir
  • Tropezando se aprende a andar, y perdiendo a ganar

V

  • Vale más paso que dure, y no trote que canse

 

Sentimientos negativos apropiados e inapropiados

La terapia racional emotiva conductual (TREC, REBT en inglés) explica que las personas pueden tener creencias racionales e irracionales al mismo tiempo. Los deseos pueden convertirse en exigencias con mucha facilidad. De este modo, una persona podría creer racionalmente:

«Quiero que me ames»

y al mismo tiempo, creer que:

«Como quiero que me ames, tu debes amarme»

Los terapeutas de la TREC discriminan entre las creencias racionales e irracionales y ayudan a sus usuarios a hacerlo. Una vez hecha esa discriminación es más fácil distinguir entre emociones negativas apropiadas e inapropiadas. Las emociones negativas apropiadas van asociadas con las creencias racionales, y las inapropiadas con las creencias irracionales. Aquí tenemos algunas emociones negativas apropiadas [las más comunes] en comparación con las emociones negativas inapropiadas:

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Por lo general, las emociones inapropiadas son exageraciones de las apropiadas. Foto: Beatriz Vargas

Inquietud vs Ansiedad

La inquietud es una emoción asociada con la creencia:

«Espero que esto no suceda, y sería mala suerte el que sucediera»

Mientras que la ansiedad aparece cuando la persona cree:

«Esto no debe ocurrir sería horrible que ocurriera»

 

Tristeza vs Depresión

Se considera que aparece la tristeza cuando una persona cree:

«He tenido muy mala suerte por haber sufrido esta pérdida; pero no hay ninguna razón por la que esto no debiera haber pasado»

Por otro lado, la depresión se asocia con la creencia:

«No debiera haber sufrido esta pérdida y es terrible que haya sido así»

Cuando la persona se siente responsable de la pérdida, él o ella tienden a condenarse:

«No soy bueno»

Mientras que si la pérdida se encuentra fuera del control de la persona, él o ella tienden a condenar las condiciones de vida o al mundo:

«Es terrible»

La TREC mantiene que lo que lleva a la persona a pensar que nunca conseguirá lo que quiere es la filosofía de necesidades perturbadoras implícita en tales evaluaciones; esto es una inferencia que procede de sentimientos de desesperanza. Por ejemplo:

«Como yo siempre tengo que conseguir las cosas que quiero y esta vez no ha sido así, nunca lo conseguiré. ¡Es desesperante!»

Dolor vs Culpa

Los sentimientos de tristeza o dolor se producen cuando una persona reconoce que ha hecho algo malo en público o privado pero se acepta a sí misma como un ser humano que puede cometer fallos. La persona se siente mal por su acto pero no por sí misma porque piensa:

«Prefiero no hacer las cosas mal, pero si eso pasa, ¡Mala suerte!»

Se producen sentimientos de culpabilidad cuando la persona se juzga a sí misma como mala, perversa y corrupta por haber actuado mal. En este caso la persona se siente mal, tanto por su acto, como por ella misma, y piensa:

«No debo hacer las cosas mal y si eso ocurre, es horrible y ¡Yo soy malvad@!»

Desilusión vs Vergüenza/Apuro

Una persona siente desilusión cuando se comporta «de forma estúpida» en público, reconoce su acto estúpido, pero se acepta a sí misma. La persona se siente desilusionada por su comportamiento pero no consigo misma porque prefiere, pero no se obliga a comportarse bien.

 

Se siente vergüenza cuando alguien reconoce que se ha comportado «de forma estúpida» en público y se condena por algo que no debiera haber hecho. Las personas que sienten apuro y vergüenza suelen predecir que su audiencia les va a juzgar negativamente, y en este caso suelen mostrarse de acuerdo con estos prejuicios. A menudo creen que necesitan de la total aprobación de los demás. Se puede distinguir la vergüenza del apuro, porque en la vergüenza al público se le valora como más serio. Sin embargo, ambas emociones incluyen la autodenigración.

Disgusto vs Ira

Se siente disgusto cuando esta persona no tiene en cuenta una norma de vida de un individuo. A la persona que se disgusta no le agrada lo que el otro ha hecho, pero no le condena por ello. Esta persona piensa:

«No me gusta lo que él o ella ha hecho, y desearía que no hubiera ocurrido, pero no quiere decir que él o ella no pueda romper mis normas».

Sin embargo, en la ira, la persona cree que el otro no debe de ninguna manera romper sus normas, y le condena si lo hace.

 

Adaptado de:

Ellis, A. y Dryden, W.; (1994); Práctica de la  terapia racional  emotiva; Barcelona; Desclée de  Brouwer.